4 metodologías sencillas para innovar en el Tercer Sector
4 metodologías sencillas para innovar en el Tercer Sector Boletín de Futuro Presente. Contenido adicional. Antes de entrar al lío, dos cosas. Primera cosa: Como verás, a lo largo del post se irán proponiendo distintos tipos de dinámicas grupales. Todas ellas deberían cumplir con los siguientes requisitos: Definición clara del tema, reto o problema que se abordará. Contar con una persona dinamizadora para que no se conviertan en un caos verbenero. Antes de empezar, dedicar unos minutos a comunicar o establecer en común las normas básicas de participación. Generar un entorno seguro, de confianza y respeto. Promover la empatía, el asertividad y la escucha activa. Basarse en los principios de la Comunicación No Violenta. En algunos casos, también será necesario diseñar el encuentro con criterios de accesibilidad, para garantizar la inclusión y facilitar la participación de todas las personas. Segunda cosa: Los procesos de innovación están hechos para ser adaptados y rediseñados. Es más: La realidad en la que vivimos y sus reglas están cambiando tan rápido que llegó el momento de innovar a la hora de innovar. Lo que te expondré a continuación puede ser la base sobre la que diseñar tus propias dinámicas y metodologías. Eso es algo que estamos teniendo muy en cuenta en Futuro Presente, y seguro que en breve podremos contarte más y mejor. Y ahora sí que vamos al lío. 1. Poner las orejas a máxima potencia Tenemos que escuchar a nuestra comunidad si queremos innovar con sentido. Porque no importa lo que consideremos que necesita, sino lo que verdaderamente necesita. Por medio de los procesos de escucha, podemos: Detectar necesidades y expectativas reales: Necesario si queremos diseñar proyectos verdaderamente efectivos. Evaluar el impacto: Identificar qué funciona bien y qué necesita un ajuste. Tres procesos de escucha muy sencillos: Focus groups Son encuentros grupales estructurados en los que se abordan temas concretos, se valoran propuestas, o se exploran las necesidades y expectativas de los participantes. Tips Formar grupos reducidos, pero que sean un “reflejo en miniatura” del grupo o colectivo al que vaya a ir dirigido el proyecto. Incluir preguntas abiertas que inviten a opinar, sugerir, aportar y compartir experiencias. Documentar las sesiones mediante grabaciones (con consentimiento) o tomando notas, para no perder información relevante Encuestas cualitativas Ideales para realizar procesos de escucha a gran escala y con bajo presupuesto. Deben incluir preguntas abiertas para recopilar opiniones, ideas, sugerencias y consejos. Responder a estas preguntas tiene que ser algo opcional. Muchas personas no lo harán, pero quienes sí lo hagan será porque realmente desean contribuir y ayudar. Seguro que os sorprendéis de toda la información valiosa que podéis recopilar gracias a una encuesta bien planteada. Charlas informales Aunque no son estructuradas, una buena “conversación de pasillo” puede aportar más valor que dinámicas más complejas. Estas interacciones permiten escuchar lo que realmente piensan las personas, de forma auténtica, sin los filtros o guiones. 2. Generar supernovas creativas En los brainstormings se reúne un grupo de personas, con el objetivo de pensar colectivamente en soluciones ante un reto o problema concreto. Se basa en la premisa de que, cuantas más ideas se generen, más probabilidades habrá de encontrar soluciones innovadoras. Un proceso de brainstorming tradicional se divide en dos fases: Fase divergente: se centra en generar el mayor número posible de ideas, sin filtros ni juicios. Todas las ideas son bienvenidas, incluso las más extrañas o surrealistas. Fase convergente: se analizan, agrupan y seleccionan las ideas más viables o relevantes, para seguir desarrollándolas o ponerlas en práctica. Dicho de otro modo: primero se expande la creatividad y luego se comprime. Un buen brainstorming es una supernova creativa. Ahora bien, como son procesos exigentes a nivel cognitivo, suele darse mucho peso a la primera fase y poco a la segunda, porque cuando toca converger ya estamos agotados. Por eso conviene hacer cada fase en días distintos, o al menos con un buen descanso entre medias. Al finalizar un proceso de brainstorming, debemos contar con ideas que, a priori, sean: Ambiciosas, pero viables. Coherentes con el problema o reto a abordar. Potencialmente eficaces. Tips Comenzar con una fase de calentamiento que fomente la confianza y estimule la creatividad. Facilitar la participación de todas las personas, animando a las más calladas. Si el grupo es muy grande, dividirlo en subgrupos que luego compartan sus resultados. Utilizar soportes visuales (papelógrafos, pizarras o herramientas digitales) para anotar y organizar las ideas. Durante la fase divergente, no se juzga ni critica: todas las ideas se anotan. En la fase convergente, agrupar las ideas similares y priorizar según el objetivo. Finalizar definiendo qué ideas se desarrollarán, y cómo. Guardar todas las ideas generadas, incluso las no seleccionadas; podrían ser útiles más adelante. Si se realiza a distancia, hay herramientas digitales ideadas para la creatividad colaborativa. En este post puedes conocer muy resumidamente algunas técnicas derivadas del brainstorming clásico: el Brainwriting, SCAMPER, el Mapa mental, el Método de los seis sombreros, y el Brainstorming inverso. Por otra parte, un brainstorming también puede configurarse como un espacio de co-creación, en el que participen personas beneficiarias, voluntarias, u otros grupos de interés. A diferencia de los procesos de escucha, en este caso no sólo se recoge información: también se diseñan soluciones de forma conjunta. 3. Comenzar con algo a medias para lograr algo grande Muchos proyectos innovadores fracasan tras su lanzamiento por no haber sido validados. Esto es: comprobar previamente si realmente aportan una solución efectiva, centrada en las necesidades objetivas de los beneficiarios. La fase de validación puede implicar pasar por un proceso previo de ensayo y error. En esos casos, lo importante es fallar ágil, ajustar rápido y no frustrarse. La clave está en aceptar los fallos como parte del proceso y aprender de ellos, en lugar de evitarlos o penalizarlos. El proceso de prueba, error, aprendizaje y ajuste es un clásico inmortal de la innovación. De … Leer más