En artículos anteriores hablamos de cómo captar leads, cómo convertirlos posteriormente en socios y socias de cuota, y cómo garantizar su permanencia por medio de la fidelización.
En esta ocasión nos detenemos en otra vía de captación que, curiosamente, puede servir para todo lo anterior y para muchas cosas más: los eventos de recaudación.
Los eventos suelen verse como acciones puntuales, pero lo cierto es que, bien planteados, pueden suponer un auténtico punto de inflexión en la relación con nuestros públicos. Son espacios donde mostrar los logros de la organización, donde se pueden generar vínculos emocionales muy profundos y donde, si lo hacemos bien, lograremos transformar la simpatía de las personas asistentes en verdadero compromiso.
No tienen que enfocarse únicamente con el fin de recaudar unos fondos inmediatos y puntuales. También tienen que ser espacios que emocionen, inspiren, movilicen y ayuden a hacer conexiones. Esto traerá consigo otro tipo de resultados, tanto a corto como a largo plazo, mucho más importantes que el beneficio económico inmediato.
Compartimos cinco claves que os permitirán convertiros en los auténticos amos del cotarro a la hora de organizar eventos solidarios.
La primera clave está en entender que un evento no debe ser solo una actividad, sino una experiencia significativa. Quienes participan tienen que salir con la sensación de haber vivido algo único y de haber formado parte activa del cambio.
Seguramente una exposición inmersiva que recrea el día a día en un hospital pediátrico consiga más compromiso que cualquier discurso institucional.
Otro ejemplo podría ser una cena solidaria compartida con beneficiarios y beneficiarias atendidos, generando empatía inmediata.
Aquí la innovación está en tocarle la fibra a las personas asistentes. Y no hace falta gastarse una pasta para organizar un evento que emocione. Vale mucho más la creatividad y el mimo que le pongamos, junto con una gestión impecable durante todo el proceso: desde su concepción hasta más allá de su finalización.
Un error frecuente es diseñar eventos en los que el público es un mero espectador. Los más efectivos son aquellos en los que las personas hacen, juegan, compiten o crean.
Porque la participación multiplica el nivel de implicación.
Pensemos, por ejemplo, en maratones donde cada kilómetro recorrido equivale a una donación gracias a empresas colaboradoras, o en subastas en directo donde se puja por experiencias que conectan con la causa.
Cuando alguien se involucra activamente, además de contribuir con una donación, hace suya vuestra Misión. Así le convertís en un seguidor comprometido.
Tras la pandemia, los eventos híbridos han llegado para quedarse.
Un concierto solidario puede retransmitirse en streaming, permitiendo que personas desde cualquier lugar participen y donen en tiempo real.
Lo presencial genera cercanía. Lo digital multiplica el alcance.
Combinarlos es, a día de hoy, una fórmula ganadora.
Hay un aspecto menos visible, pero muy potente: los eventos también son un espacio para tejer redes.
Para muchas empresas, patrocinar un desayuno solidario o una jornada deportiva les permite no solo apoyar una causa, sino también relacionarse con otros actores de su comunidad.
Cuando facilitamos este tipo de eventos, los convertimos en un catalizador de alianzas.
Un evento no empieza en el momento que abrimos puertas ni termina cuando se apagan las luces, y chimpún.
Lo que hace que perdure es el relato que lo envuelve: la campaña previa en redes, las historias que contamos durante, y el agradecimiento posterior.
Un detalle tan sencillo como enviar un correo personalizado a cada asistente, dándole las gracias por su participación y recordándole el impacto que se va a lograr con lo recaudado, multiplica la probabilidad de que vuelva a implicarse, o de que se convierta en socio de cuota.
Los eventos de recaudación innovadores no son un fin en sí mismos, sino un medio estratégico para construir comunidad, visibilidad y confianza.
Innovar no consiste solo en sorprender con formatos distintos, sino en diseñar experiencias que emocionen, que cuenten una historia coherente y que inviten a seguir caminando juntos más allá de esa noche, de esa carrera o de ese concierto.
El éxito de un buen evento no se mide únicamente por la recaudación inmediata. También permite captar leads y socios, generar contactos con actores empresariales, ganar visibilidad y posicionamiento, y un largo etcétera.
Un abrazo,
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