En el post anterior hablamos de la importancia de generar leads en fundraising: ese primer paso en el que alguien nos muestra que le interesa lo que hacemos, y nos deja sus datos.
Quienes trabajamos en este sector sabemos que el verdadero reto empieza justo después, cuando se nos plantea la gran incógnita de cómo transformar ese interés en un compromiso estable, en un apoyo recurrente que dé sostenibilidad a nuestros programas y proyectos.
En el artículo en el que hablamos de las diferentes vías de financiación privada, ya dijimos que los socios de cuota aportan fondos recurrentes, predecibles y, por lo general, de libre disposición.
Dicho eso, ¿merece o no merece el esfuerzo desarrollar e implantar una buena estrategia de captación de socios?
Compartimos aquí algunas claves que nunca fallan a la hora de convertir leads en socios de cuota.
Un error frecuente es tratar a todos los leads de la misma manera. No todos han llegado a nosotros por el mismo canal, ni muestran el mismo grado de interés.
Por ejemplo:
Incluso dentro de un mismo canal hay diferencias: algunos responden más a datos concretos sobre proyectos, mientras que otros se sienten motivados por testimonios de beneficiarios de nuestra causa.
La segmentación puede parecer un tanto engorrosa pero resulta esencial, porque nos permite hablarle a cada persona en su propio lenguaje, aumentando la probabilidad de que su interés inicial se transforme en un compromiso real.
A la hora de solicitar a alguien que colabore por medio de una cuota periódica, no basta con pedir apoyo de manera genérica.
La gente necesita entender de manera clara y tangible qué se consigue exactamente con su aportación. Una frase vaga como “apoya nuestra causa” rara vez genera un compromiso estable, porque el potencial socio no puede visualizar el impacto de su contribución.
Traducir la aportación en resultados concretos hace que el interés genuino del potencial socio se transforme en un compromiso real, ya que le permite saber qué se va a conseguir con su aporte. Por ejemplo:
Este tipo de mensajes logra varios objetivos a la vez:
Además, se puede complementar con historias reales, testimonios o fotografías que ejemplifiquen el impacto. Combinando cifras concretas con relatos humanos, la propuesta de valor se vuelve emocional y racional al mismo tiempo, multiplicando las posibilidades de que un lead decida convertirse en un socio de cuota.
En definitiva, una propuesta de valor concreta no solo tiene que informar, sino también inspirar y motivar, si queremos convertir un interés inicial en un compromiso mensual tangible y duradero.
Aquí no hay atajos. La decisión de apoyar a largo plazo depende de la credibilidad y transparencia de la organización. Informes claros, testimonios honestos, posibilidad de que los socios puedan visitar los proyectos… todo eso suma, todo eso contribuye a fidelizarles y a que colaboren con vosotros durante muchos años.
Y ojo: de la misma manera que la confianza puede costar meses en ganarse, se puede perder rápidamente con una sola mala experiencia.
Es muy poco habitual que alguien se convierta en socio tras un único contacto.
Los leads que captemos por medio de campañas, por lo general necesitarán un recorrido previo antes de dar el salto. Primero puede ser un email, luego una llamada, después una invitación a un evento… Esos pequeños pasos, estratégicamente pensados y adaptados al contexto de cada organización, son los que convierten la simpatía en compromiso.
Un buen consejo: diseñar un itinerario que no agobie, pero que vaya construyendo vínculo poco a poco.
Muchas veces invertimos grandes esfuerzos en atraer leads y en convencerles del valor de hacerse socios, pero los perdemos justo en el último tramo: el proceso de adhesión. Formularios online con demasiados campos, procesos confusos o métodos de pago poco intuitivos hacen que muchísima gente abandone a mitad de camino.
La fricción técnica es un enemigo silencioso de la captación. Cada clic extra es una oportunidad de fuga. Por eso es esencial simplificar al máximo:
La experiencia de usuario durante el proceso de adhesión es tan decisiva como el mensaje que transmitimos.
Más allá de ser un mero trámite administrativo, el primer pago es el inicio de la relación con ese nuevo socio de cuota que nos va a ayudar a hacer posibles nuestros proyectos.
Como tal debemos entenderlo y tratarlo, así que toca darle una bienvenida especial y cargada de significado.
El momento de la bienvenida es una oportunidad única para reforzar el vínculo y hacer que la persona sienta que ha tomado una de las mejores decisiones posibles.
Una bienvenida significativa puede ser:
Por favor, nunca hagáis uso de emails automáticos y genéricos para dar la bienvenida a un nuevo socio. No se lo merece y, además, va a dañar la imagen que tenga de vosotros.
Con la bienvenida, la persona tiene que percibir que no es “una cuota más”, sino alguien que pasa a formar parte de una comunidad solidaria. Ese primer gesto de cuidado tiene un gran impacto en la fidelización: quien se siente reconocido desde el inicio es más propenso a mantener su compromiso en el tiempo.
Además, es recomendable aprovechar el momento de alta para invitar a la participación: seguir nuestras redes, inscribirse a la newsletter, asistir a un evento, o simplemente conocer más sobre los proyectos en los que ya está colaborando. De esta forma, el socio comienza su recorrido sintiéndose informado, valorado y conectado.
No lo olvides: la bienvenida es el punto de partida de una relación de confianza y acompañamiento que, si se cuida desde el inicio, puede durar muchos años, y por eso debe estar a la altura del momento.
Si en el post anterior hablábamos de los leads como semillas, aquí los socios de cuota representan el árbol que crece y se fortalece con el tiempo.
Pero ese crecimiento no ocurre por sí solo: necesita cuidado constante, transparencia, y un acompañamiento cercano.
Un socio bien cuidado puede permanecer a tu lado durante muchos años, contribuyendo con una cuota mensual media de 12€ (es decir, 144€ al año).
Imagínate lograr una base de 100, 300, o incluso 1.000 socios o más.
Requeriría tiempo, trabajo, planificación, estrategia, creatividad, procesos muy bien definidos e inversión, pero no tiene por qué ser algo descabellado, incluso para las organizaciones más pequeñas.
(Ah, a raíz de esto último: aunque a veces parezca que es así, captar socios no es solo cosa de grandes entidades).
Sabemos que meterse en este jardín puede dar bastante respeto. Así que, si queréis, podemos adentrarnos con vosotros. Os podemos asesorar, acompañar y ofrecer soporte durante todo el proceso.
Un abrazo,
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Somos una consultora 360º para entidades del Tercer Sector de Acción Social.
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