Toda persona que hace voluntariado recorre su particular “Camino del Héroe”. Desde el primer contacto mostrando interés en colaborar hasta su desvinculación, que no tiene por qué suponer un verdadero adiós.
Durante ese camino -a veces de una semana, otras de muchos años- se transita por un itinerario dividido en tres grandes etapas. En este artículo te cuento cuáles son.
Lo hago desde un enfoque general, para que tú (o a quien le corresponda en tu organización), podáis adaptarlo a vuestro contexto y características.
En la coordinación de voluntariado no existen las fórmulas magistrales, pero sí mucha metodología, siempre flexible y planteada desde un enfoque humanista.
Las personas voluntarias son a menudo el motor de las organizaciones no lucrativas. De hecho, hay muchas que, sin voluntariado, simplemente no existirían. Estas entidades logran dejar su huella y transformar el mundo gracias al esfuerzo y la dedicación desinteresada de quienes confían en ellas y colaboran desde dentro.
Ese es uno de los motivos de que la coordinación de voluntariado sea algo muy serio, como lo es todo en el Tercer Sector.
Este artículo se basa en mi experiencia personal de quince años coordinando programas de voluntariado, algunos de ellos extremadamente complejos. Aquí encontrarás recomendaciones, consejos y reflexiones, éstas últimas sin pelos en la lengua.
Vamos a ello.
Como todo en la vida, hay empezar por el principio. No queda otra. Así lo marcan las leyes de la física, que también son aplicables a la coordinación de voluntariado.
Y el principio es definir con claridad qué perfil de persona voluntaria necesitamos, que vendrá determinado por las características del programa o actividad en el que vaya a participar.
Una vez definido el perfil, contamos con muchas vías para la captación, que pueden combinarse en una estrategia multicanal bien organizada. Por ejemplo:
Cuando una persona muestre interés en hacer voluntariado, tocará conocerla más a fondo a través de una entrevista.
Lo ideal es que ésta siga un formato semiestructurado, con un guion flexible.
¡Ah! Y no olvides que en estas entrevistas no sólo la organización evalúa al candidato: ¡el candidato también evalúa a la organización!
Cuando llegan a través de portales de voluntariado, suele ser normal que mantengan entrevistas con varias entidades, y que terminen eligiendo la opción que más resuene con ellos.
¡Vuestro proyecto no es el único, así que cuídate de dar una muy buena impresión inicial!
Al finalizar la entrevista, la persona candidata debe tener claro:
Tras la entrevista, y si la persona candidata encaja con el perfil que buscamos, toca proporcionarla una formación básica inicial.
Su duración y profundidad dependerán del tipo de voluntariado, el grado de responsabilidad y la complejidad de las tareas que vaya a asumir. Puede ir desde una breve sesión introductoria hasta cursos de semanas o meses.
Además, a lo largo del camino, tendremos que ir ofreciendo de forma periódica formación específica y de reciclaje. Pero de esto hablaremos más adelante, en otro artículo (sí, voy a ir haciendo muchos más artículos sobre voluntariado).
Tanto la formación inicial como las formaciones periódicas son pilares básicos para garantizar la calidad de la acción voluntaria. Además, en el caso específico de España, es un requisito legal establecido en la Ley Estatal 45/2015 (Art. 14.1.f) de Voluntariado.
Sé que para organizaciones chiquititas o que recién están comenzando todo esto de la formación inicial pueda dar un poco de susto. Por suerte, hay muchas Administraciones Públicas, Federaciones, Instituciones, etc… que las facilitan de forma gratuita.
Una vez recibida la formación inicial y confirmada su voluntad de incorporarse, llega el momento de la acogida. Este es el momento en el que la intención se empieza a convertir en acción.
(¡¡Qué nervios!! para él/ella, claro; no para ti, que esto ya te lo tienes muy trillado).
El primer paso dentro de la acogida, si o si, es la firma del Acuerdo de Voluntariado, tal y como establece, nuevamente, la Ley 45/2015 (Art. 12). En la propia Ley se indican el contenido mínimo que debe conformar este documento.
(Nota: Aunque aquí indico la firma del Acuerdo en el proceso de acogida, también puede realizarse antes de la formación básica. En cualquier caso, debe hacerse antes de que comience a realizar su labor voluntaria.)
Ofrecer una buena acogida es fundamental para que la persona voluntaria se sienta acompañada, valorada y orientada desde el principio.
¡Bravo! Ya tenemos a la persona voluntaria incorporada (suenan aplausos y música de fondo: plas plas plas, chunda chunda chunda). Pero, aunque ya te he soltado una chapa monumental, su recorrido dentro de la organización apenas acaba de comenzar.
Sigamos.
Una vez que la persona voluntaria se ha integrado, toca hacer un seguimiento continuo.
No se trata de vigilar o supervisar como si fuéramos policías, sino de estar siempre presentes y disponibles a lo largo de su camino en nuestra entidad.
La persona voluntaria debe sentir que no está sola. Que siempre hay alguien al otro lado, preparado para resolver una duda, ayudar en un momento complicado o simplemente escuchar. Y, por supuesto, no hay que esperar a que surjan problemas para actuar: el acompañamiento debe ser proactivo.
Esto puede llegar a implicar tener un teléfono activo 24×7, pero qué quieres que te diga, es lo que hay. Habrá personas voluntarias que harán su labor fuera del horario laboral, y siempre tienen que contar con alguien por si surge cualquier cosa.
A veces vamos tan a mil que se nos olvida algo básico: agradecer a cada persona voluntaria su gran labor. Es algo que pasa hasta en las mejores familias (doy de ello, este error lo he cometido muchas veces), pero hay que evitar que pase.
Ciertamente no hay mayor reconocimiento que mostrar un interés genuino y verdadero por lo que hace cada voluntario, y eso se consigue mediante un buen acompañamiento, es decir, lo que hemos tratado en el punto anterior.
A su vez, no tenemos que olvidarnos de fomentar los espacios grupales de agradecimiento. Éstos también ayudan a crear lazos entre las personas voluntarias, reforzando el sentido de pertenencia y favoreciendo la cohesión del equipo.
Existen diversas formas de reconocimiento que, resumidamente, podemos categorizar en:
Anda que no hay formas. Por ejemplo:
De la misma manera que todo en la vida tiene un principio, también tiene un fin. En el voluntariado ese momento llega con la desvinculación, aunque ojo… como veremos en un ratín, esto no tiene por qué ser el fin de su camino con nosotros.
Un cierre bien gestionado permite reconocer y agradecer la labor realizada, recoger sugerencias valiosas para mejorar las actividades y programas, mantener una buena relación con la ya persona exvoluntaria, y hasta evitar potenciales daños a la reputación de la entidad.
Por otra parte, ¿qué es lo mínimo que se merece cualquier persona que ha dedicado su tiempo y esfuerzo, de forma desinteresada, a nuestra causa? Pues una despedida a la altura.
Según el motivo de la desvinculación, podemos:
Cuando una persona voluntaria se marcha no se apaga la luz, se cierra la puerta y chimpún.
Aunque lo cierto es que, en ocasiones, se hace así:
Recuerdo el caso extremo de una amiga que, por motivos graves de salud, tuvo que dejar el voluntariado que llevaba realizando dos días a la semana durante años. Ningún responsable de la entidad —muy grande, muy conocida, con recursos de sobra y un logo rojo en forma de cruz— se preocupó tras su marcha por saber qué tal estaba. Sé que aquello le dolió mucho.
Pase lo que pase, por favor, no hagas nunca algo parecido. Y si me entero de que lo haces, actualizaré este artículo incluyendo también tu caso.
Salvo en excepciones justificadas, la desvinculación de una persona voluntaria no tiene que suponer ni mucho menos el final del contacto. Interesarte y mantener informadas a las personas que han volcado su tiempo y esfuerzo en tu organización es una manera de reconocer su aportación y demostrar que no las olvidáis. Y, sobre todo, hay que hacerlo porque eso es lo justo.
No hay excusa, porque no puede ser más sencillo:
Salvo que ellos no lo deseen, los exvoluntarios siguen formando parte de vuestra Tribu. Seguro que la gran mayoría así lo querrá, por lo que nada de apagones y portazos cuando terminen su etapa de voluntariado.
Cuida el vínculo, mantén la puerta abierta y la luz encendida (quién sabe si más adelante se reincorporan), y recuerda que en este sector la comunidad cobra especial importancia.
¿Y qué se lleva la persona voluntaria de todo esto?
Repasemos el itinerario:
Sin duda, estamos ante un auténtico Camino del Héroe.
Por ley, las personas voluntarias no pueden recibir ningún tipo de remuneración. Su labor tiene que ser totalmente desinteresada.
Pero a lo largo de su Camino del Héroe, cada persona voluntaria irá recibiendo y cosechando mucho. Hacer voluntariado te transforma en alguien mejor, ya que implica:
Hay cosas que aprendes haciendo voluntariado y que no enseñan en ninguna escuela, Universidad, Máster, Doctorado o nosecuantitos. Y son cosas que dejan una huella muy profunda e imborrable.
Esta chapa llegó a su fin. Sé que ha sido muy larga, pero no he hecho más que arañar la superficie.
En el equipo de Futuro Presente contamos con personas que sumamos muchos años de experiencia en la gestión de programas de voluntariado.
Si quieres que te echemos una mano con los tuyos, estaremos encantados de acompañarte en el camino.
Email: fernando@futuropresente.es
Un abrazo,
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Solemos trabajar en remoto, pero tenemos nuestro cuartel general en:
Impact Hub Alameda. C/ de la Alameda 22, 28014 Madrid
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