Antes de entrar al lío, dos cosas.
Primera cosa:
Como verás, a lo largo del post se irán proponiendo distintos tipos de dinámicas grupales.
Todas ellas deberían cumplir con los siguientes requisitos:
Segunda cosa:
Los procesos de innovación están hechos para ser adaptados y rediseñados.
Es más: La realidad en la que vivimos y sus reglas están cambiando tan rápido que llegó el momento de innovar a la hora de innovar.
Lo que te expondré a continuación puede ser la base sobre la que diseñar tus propias dinámicas y metodologías.
Y ahora sí que vamos al lío.
Tenemos que escuchar a nuestra comunidad si queremos innovar con sentido. Porque no importa lo que consideremos que necesita, sino lo que verdaderamente necesita.
Por medio de los procesos de escucha, podemos:
Tres procesos de escucha muy sencillos:
Son encuentros grupales estructurados en los que se abordan temas concretos, se valoran propuestas, o se exploran las necesidades y expectativas de los participantes.
Tips
Ideales para realizar procesos de escucha a gran escala y con bajo presupuesto.
Deben incluir preguntas abiertas para recopilar opiniones, ideas, sugerencias y consejos.
Responder a estas preguntas tiene que ser algo opcional. Muchas personas no lo harán, pero quienes sí lo hagan será porque realmente desean contribuir y ayudar.
Seguro que os sorprendéis de toda la información valiosa que podéis recopilar gracias a una encuesta bien planteada.
Aunque no son estructuradas, una buena “conversación de pasillo” puede aportar más valor que dinámicas más complejas. Estas interacciones permiten escuchar lo que realmente piensan las personas, de forma auténtica, sin los filtros o guiones.
En los brainstormings se reúne un grupo de personas, con el objetivo de pensar colectivamente en soluciones ante un reto o problema concreto.
Se basa en la premisa de que, cuantas más ideas se generen, más probabilidades habrá de encontrar soluciones innovadoras.
Un proceso de brainstorming tradicional se divide en dos fases:
Dicho de otro modo: primero se expande la creatividad y luego se comprime. Un buen brainstorming es una supernova creativa.
Ahora bien, como son procesos exigentes a nivel cognitivo, suele darse mucho peso a la primera fase y poco a la segunda, porque cuando toca converger ya estamos agotados. Por eso conviene hacer cada fase en días distintos, o al menos con un buen descanso entre medias.
Al finalizar un proceso de brainstorming, debemos contar con ideas que, a priori, sean:
Tips
En este post puedes conocer muy resumidamente algunas técnicas derivadas del brainstorming clásico: el Brainwriting, SCAMPER, el Mapa mental, el Método de los seis sombreros, y el Brainstorming inverso.
Por otra parte, un brainstorming también puede configurarse como un espacio de co-creación, en el que participen personas beneficiarias, voluntarias, u otros grupos de interés. A diferencia de los procesos de escucha, en este caso no sólo se recoge información: también se diseñan soluciones de forma conjunta.
Muchos proyectos innovadores fracasan tras su lanzamiento por no haber sido validados.
Esto es: comprobar previamente si realmente aportan una solución efectiva, centrada en las necesidades objetivas de los beneficiarios.
La fase de validación puede implicar pasar por un proceso previo de ensayo y error. En esos casos, lo importante es fallar ágil, ajustar rápido y no frustrarse. La clave está en aceptar los fallos como parte del proceso y aprender de ellos, en lugar de evitarlos o penalizarlos.
El proceso de prueba, error, aprendizaje y ajuste es un clásico inmortal de la innovación.
De menos a más, y en función de las características del proyecto, tres de las formas con que podemos validar un proyecto, son:
Una versión de algo que todavía está en fase de diseño. No hace falta que funcione del todo, pero sí lo suficiente como para testear y validar ideas concretas.
Una versión funcional y básica, con lo justo para empezar a andar.
Sirve para validar si la propuesta aporta valor real a las personas destinatarias, aunque todavía no esté pulida ni sea definitiva.
Una implementación a pequeña escala del proyecto completo. Se utiliza cuando ya tienes la propuesta bien armada, pero quieres probar cómo funciona antes de lanzarlo del todo.
Estáis diseñando un proyecto de mentorías periódicas para jóvenes en riesgo.
Habéis establecido que contará con cuatro grupos, de quince plazas cada uno, y que las sesiones tendrán una frecuencia semanal.
Antes de lanzar el proyecto completo, podéis:
Las metodologías Agile, aunque surgieron en el ámbito del desarrollo de software, se han extendido rápidamente a otros sectores por su eficacia.
En ellas cobran especial importancia las retrospectivas: espacios para la reflexión colectiva, donde se identifican áreas de mejora y se planifican acciones concretas para optimizar procesos o proyectos.
Son dinámicas grupales que se basan en parar, observar, reflexionar y aprender, siempre desde un enfoque constructivo.
Las retrospectivas pueden realizarse con distinta frecuencia: semanal, mensual al cierre de un proyecto, etc…
En el Tercer Sector pueden resultar especialmente útiles, ayudando a ir adaptando los proyectos a las necesidades reales, a la par que se fomenta una cultura de mejora continua.
Algunas preguntas clave que pueden guiar las sesiones de retrospectiva:
Tips
Aquí puedes acceder a una amplia selección de dinámicas para hacer retrospectivas. Bichéalas, seguro que te aportan un montón de ideas.
Puedes escribirme si te ha surgido cualquier duda: fernando@futuropresente.es
Un abrazo y a innovar,
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